La elección del tipo de suelo es una decisión muy importante en cualquier obra o reforma, ya que definirá parte del estilo de tu hogar.
Tanto la madera como la cerámica son materiales naturales, pero con infinitas diferencias. La elección de uno u otro dependerá de las características del proyecto y su estilo decorativo.
CERÁMICA
La cerámica se caracteriza por su resistencia, durabilidad y variedad de estilos.
Suele predominar sobre la madera debido a estas características y a que es perfecta tanto para interiores como para exteriores. Tiene muy fácil mantenimiento y resistencia al desgaste, los cambios de temperatura y la humedad, ya que es prácticamente impermeable.
Otra de sus ventajas es su variedad de acabados y estilos, que la hacen perfecta en cualquier estilo. Además, tiene precios muy variados que se adaptarán a cualquier tipo de proyectos.
En cuanto a sus desventajas, la rápida conductividad de la cerámica hará que el suelo resulte más frio y menos acogedor que si colocamos uno de madera, ya que nuestro cuerpo fluye más rápido que el de este material.
MADERA
La madera se trata de un material vivo, cálido y delicado.
Es perfecta para ambientes más cálidos y no resulta tan fría al tacto, permitiéndonos andar descalzos. Sin embargo, este material necesitará mayor cuidado debido a su sensibilidad a los golpes, la humedad y los arañazos, que aumentarán su deterioro.
Las ventajas e inconvenientes de este suelo dependerán del tipo de tarima que se use: la madera maciza está elaborada con madera noble pura que aporta mayor durabilidad y resistencia. Su precio es más elevado pero resulta más rentable que el resto de tarimas.
La tarima flotante de madera y el parquet son más asequibles y se asemejan a la madera maciza, pero pierden resistencia y dependiendo de los repulidos que soporten aumentarán o reducirán su vida útil.
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